jueves, 25 de marzo de 2010

la emoción de abrir un libro viejo

Hace ya años que la necesidad de leer y el poco dinero disponible,
me empujó a los libros de segunda mano
ahora ya no leo con la misma ansiedad, casi ni leo
lo achaco a la televisión e internet,
este último me devorará sin remedio algún día de estos
cuando compro libros nuevos son para algo en concreto...
talla, costura o algo así
ya voy a tiro hecho, no escojo, no cotilleo... nada;
la falta de tiempo para ello es mi muro
hace tres años fuí a Oviedo a un encuentro de encajeras,
con mi hija de cuatro años entonces y mi sobrino de ocho
durante un rato estuvimos mirando por las carpas,
 pero luego los niños se aburrían,
hacía calorote y salimos a la ciudad a mirar algo y en busca de un helado
el helado estupendo...
 pero lo mejor el cuarto de hora en una tienda de libros de segunda mano
con niños y todo conseguí abstraerme
y volví a hojear y dejar los libros en venta
vine para casa con una revistita con más años que yo, de tricot,
 donde explicaban muy bien como hacer calcetines con dos agujas
o bien con un juego de agujas de doble punta...
el olor
el color
el tacto
el contenido...
todo
lo mejor del encuentro de ese año fué el conocimiento de esa tienda
y esa revista alargada
los libros nuevos no tienen secretos,
hay tanta campaña para venderlos que te cuentan todo lo que traen para convencerte
los libros viejos o antiguos siempre son una aventura abrirlos,
aunque traten de como coser un calcetín

saludos
eva

1 comentario:

Karmela dijo...

Es verdad, tienen un encanto especial.
Muacs!!